"La música se hace oración y la oración, música"
Este grupo, Betel, se creó en 1998 ante la necesidad de brindar una alternativa diferente, un espacio y un tiempo de oración, a los peregrinos de las Javieradas (sobre todo gente joven) que llegaban a Sangüesa; muchas personas sentían la necesidad de presentar a Dios su camino recorrido y todas las experiencias y los sentimientos surgidos durante el mismo. Así pues, aquella tarde de sábado nos juntamos en la Iglesia de los Capuchinos de Sangüesa a rezar juntos a través de cantos y de lecturas. Nuestro papel desde entonces es ese mismo: ayudar con la música a hacer oración.
Durante estos años Betel ha ido cambiando. De las personas que comenzaron este proyecto, algunas aún siguen, otras se han ido apeando y otras se han sumado. Queremos dejar constancia del agradecimiento que sentimos las personas que formamos Betel actualmente, por la entrega de las que pasaron, por su generosa dedicación a este proyecto que nos han dejado en herencia y que tratamos de cuidar lo mejor que podemos. Damos gracias a Dios por tan magníficas personas, obras y dones que han hecho vibrar a este grupo y a tanta gente que ha escuchado los conciertos. Sin duda, han hecho posible mantener este grupo, esta obra de evangelización que no consideramos nuestra, y queríamos dejar constancia de ello a través de estas líneas.El El formato que le hemos dado lo llamamos CONCIERTO-ORACIÓN: una oración en la que se van intercalando textos bíblicos con canciones cantadas por nosotros; todo ello unido por un hilo conductor, una temática sobre la que versa todo el concierto-oración. El tema responde a las necesidades o intenciones pastorales de quienes nos llaman: Adviento, Cuaresma, Navidad, Pascua… si se hace coincidir con momentos fuertes del año litúrgico; o bien con un tema concreto, como la figura de un Santo o una Santa, el carisma de un Movimiento eclesial, momentos de oración por la paz, o por otros motivos.
El texto de la oración lo podemos preparar conjuntamente con quienes nos piden el concierto, o bien lo prepara Betel y lo ofrecemos para que se hagan aportaciones o mejoras; o estructuramos el concierto-oración con el texto que se nos ofrece de antemano. En cuanto a la música, cantamos sobre todo versiones de otros autores cristianos (Brotes de Olivo, Taizè…) y alguna canción de composición propia.
Llevamos más de dos décadas haciendo este servicio en distintas parroquias, Delegaciones diocesanas, movimientos cactólicos -diocesanos y no diocesanos-.
Nuestro deseo es siempre que la gente se acerque a Dios y mostrar su mensaje a través de la música de un modo más atractivo, especialmente para los jóvenes.
Somos un grupo de diez a quince personas y nos repartimos las funciones: elaboración de textos, ensayos, montaje y transporte. Disponemos de equipo propio para asegurar que la oración llegue de forma clara a toda la comunidad.